by Graciela González Gutiérrez
I
Adicta a la incapacidad de amar,
a sentir que la vida palpita en cada vena
expulsando su hartazgo
a las obligaciones de los afectos,
a entrelazarme con la noche
y los que no duermen
por la psicosis de su autodestrucción.
II
Amo lamerte hasta saciar mi sed de contacto,
de tu piel que se abre
para morderse las heridas que no soportas.
Amo caer contigo en las apetencias
en la muerte tras mis pasos,
en esta vida que se emancipa de los miedos,
a mi llanto que grita lo que ocultas.
III
Engañas mi reflejo,
me aprisiona y succiona
la falsa dicha de mirarme
en las riquezas de lo que brilla
en aquellos que enferman al amor.
IV
Adicta a vaciarme,
a derramarme sobre los corazones mutilados,
adicta a beberme la ponzoña
de las bocas atascadas de mentiras.
Estoy hecha de veneno y heridas
no puedo abstenerme de la equivocación,
he consumido el cuerpo,
desgastado el corazón,
lacerado la piel hasta sangrar los afectos.
Me pierdo en las dosis diarias
de los que se intoxican con el deceso
de lo que se ama.

Graciela González Gutiérrez (CDMX, 1991). Licenciada en comunicación, Make up artist, bailarina de danza contemporánea y poeta emergente; autora del libro Te vi caminar sobre el agua blanca y el poemario Cementerio de temores.
Mujer nómada. Para ella la vida es una experiencia indómita que despierta el apetito de querer conocerlo todo. Sentir hasta agotar los momentos y después buscar un territorio más fértil; tierras palpitantes donde en cada ocasión pueda morir y nacer a nueva forma de su ser.



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