Entomofobia

por Lorena Noriega

No puedo salir de la casa, no más. Ya lo he decidido, no hay manera de que me convenzan de hacerlo. Ni siquiera estoy seguro de querer salir de este cuarto.

Siento que mi vida peligra si vuelvo a tener un encuentro como el de ayer.

Mi terapeuta me convenció de que era seguro, todos lo hacen. Salir, exponerse, no hay por qué temer. – ¡Vamos!, los insectos no son tan terribles. Sí, están feos, sí, se mueven sin control, pero son pequeños, no pueden dañarte. Ellos te temen más de lo que tú les temes. Respira, camina y no pienses más.

Lo hice, después de tomar mi medicación salí a dar un paseo por la ciudad (no estoy loco como para aventurarme por un parque). Caminé sin rumbo fijo solo con la intención de cumplir con el objetivo de mi terapeuta: un pequeño paseo, solo veinte minutos y de vuelta a la casa.

Quería curarme de verdad. Caminé por la acera y antes de cruzar la calle, sobre un bote de basura había abejas, buscando el azúcar de los refrescos que se tiran. No tuve tiempo para pensar, estoy seguro de que me vieron y decidieron atacarme, destruirme.

-Malditos asesinos.

Mandaron a la más furtiva contra mi. No le permitiría vencerme. Corría hacia el lado contrario. Varios carros me esquivaron. Un ciclista no lo logró, chocó contra mí. Me rompió el brazo. Tuve que ser enyesado, estoy seguro de que fue planeado por ellas, las malditas abejas. Nadie me cree, pero estoy seguro que la intención de los insectos es destruirnos, pero conmigo no lo lograrán…

No volveré a salir, no les daré esa oportunidad.

Entomophobia 

Traslation by Keith Grimes

I can’t leave the house — not anymore. I’ve already decided, there’s no way I’m going to be convinced to do it. I’m not even sure that I want to leave this room again.

I would feel like my life was in danger if I had a meeting like the one yesterday again.

My therapist convinced me it was safe, everyone does. To go out, to expose yourself, there is no need to fear.  Come on, insects aren’t that terrible. Yes, they’re ugly, yes, they move uncontrollably, but they’re small, they can’t harm you. They fear you more than you fear them. Breathe, walk, and fear no more.

I did.  After taking my medication I went for a walk around the city (I’m not crazy enough to venture into a park). I walked aimlessly with the intention only of fulfilling my therapist’s goal: a short walk, just twenty minutes, then back to the house.

I really wanted to heal. I walked along the sidewalk and before I crossed the street, there were bees on top of a trash can, looking for the sugar in the soda cans that were thrown away. I didn’t have time to think, I’m sure they saw me and decided to attack me, to destroy me.

«Damned murderers.

They sent the furthest one against me. I wouldn’t let him beat me. I ran the other way. Several cars dodged me. A cyclist didn’t make it, he crashed into me. He broke my arm. It had to be set and plastered. I’m sure it was planned by them, the damned bees. Nobody believes me, but I’m sure that the insects’ intention is to destroy us, but they won’t succeed with me.

I won’t go out again, I won’t give them that chance.

Lorena Noriega es escritora de cuentos cortos de fantasía y ciencia ficción. Editora en Editorial La Confianza y Beyond Dimensions, traductora y maestra de español para extranjeros. Estudió Lengua y literatura hispánicas en la UNAM y tiene una Licenciatura en Educación por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado en revistas digitales y ediciones impresas, como la colección Postales literarias (UNAM, 2018). Su libro Cuentos maravillosos de Raverenia ha sido publicado por Beyond Dimensions. El propósito de su escritura es sacudir a quien la lea y llevarle a la reflexión.

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