Carne asada: El edgy de edgys

por Ytzjak Baruj

Iker caminaba por la calle con dirección hacia su casa, luego de que las clases hubieran terminado y el atardecer se fusionara con la noche.

«Mugre semana toda estúpida» meditaba mientras el sol se iba escondiendo por el horizonte, mostrando un brillo dorado. «Qué bueno que ya es viernes y no tendré que ver a ninguno de los idiotas hasta el lunes. Desde ya puedo irme relajando, podrán afectar mi vida escolar pero no la personal. No permitiré que ninguno de ellos me arruine ahora. Jesús no se pasará por mi mente, Leonardo es solo un pendejo y Sandra seguro está pateando perros callejeros a la vez que Jesús vuelve a discutir con un árbol y Leonardo reparte folletos de su culto…»

−¡MIERDA! −Iker lanzó una patada furioso hacia una pared cercana, golpeando en su lugar en la cara a un chico que estaba sentado frente a esta.

−Oh… Lo lamento… −alcanzó a decir Iker.

−¡No te preocupes! −respondió el tipo mientras se retorcía de dolor en el suelo−. ¡He sido rechazado tantas veces que mi corazón se congeló y ya no siento nadaAAAAAAAAH…! −un grito de dolor suyo ahogó lo siguiente que quería decir.

«Oh, grandioso» pensó Iker, acercándose a ayudarlo. «Me encontré con un edgy».

−¡No me ayudes! −le soltó el otro chico a la vez que lo apartaba y se levantaba con cuidado. −.No tengo lágrimas, son sentimientos rotos hechos agua…

−¿Qué? −cuestionó Iker, asqueado por la respuesta.

−Solo ignórame y vete de la aquí. Quiero estar solo…

«¿Que hace en la calle más transitada entonces?» se preguntó Iker, aunque se encaminó a irse al no tener nada que hacer allí.

−¡¿También me abandonarás?! −le gritó el otro tipo mientras corría tras él−. ¡No me dejes solo!

−¿Que no era eso lo que querías? −contestó Iker sin detenerse.

−¡¿De verdad no me reconoces?!

−¿Eres la vieja de los tamales?

−¡No! ¡Soy Benjamín Gutiérrez Moreno Portillo!

«¿Por qué tienes tres apellidos?» meditó Iker, aunque le dio más importancia al intentar recordar al tipo. Entonces le vino a la cabeza el chico apodado “Benja” que había competido contra Leonardo, Sandra y Jesús por el puesto de líder de grupo, aunque su aspecto no tenía mucho que ver con el del sujeto que lo seguía, pues el primer tenía el pelo estilo hongo y bastante bien acomodado junto con una muy pulcra camisa blanca con un bordado en esta de una abeja, mientras que el segundo traía un cabello muy largo y desorganizado, cayéndole un flequillo en el ojo izquierdo, quedando a la vista el otro completamente delineado en negro, junto a una chamarra de cuero que tenía bordada en la parte trasera una abeja masacrando con su aguijón a tres insectos distintos…

−¿Benja la abeja? −preguntó Iker al fin.

−¡No! ¡Ahora soy Benja el abejorro!

«Pubertad en su máxima expresión».

−¿Te gusta mi nuevo estilo? ¡Ahora voy a ser único y original!

«¿Siguiendo todos los clichés de un grupo social?».

−¡Soy la persona más desafortunada del mundo! −exclamó cantadito Benja, mientras improvisaba unos pasos de baile−. ¡No hay nadie que sufra tanto como yo!

«¿Y porque estas orgulloso de eso?»

−El otro Benja era un débil. −Benjamín paró su danza, mientras su semblante se hacía serio−. Creyó que si seguía las normas sería popular y aceptado. Pero el día de la votación cuando ganó Jesús (quien ahora es mi enemigo mortal), abrí los ojos. Comprendí que solo los más rudos e imponentes como él logran la victoria.

«No. Él ganó porque de tonto le di mi voto y nadie más participó».

−Ese título… Ese papel de líder de clase lo era todo para mi. Al perderlo también perdí mi propósito. ¡Me cansé de ser bueno, así que ahora dejaré a la bestia en mi interior salir y todos van a sufrir!

«Y al parecer soy su primera víctima».

−¿Recuerdas el concierto que presentaron los de tercero el otro día? ¡Pues soy tan mierda que no les aplaudí cuando acabaron!

«Satán, tiembla».

−¡Es más, ve mi playera! −Benjamín abrió su chamarra, mostrando su pecho y estómago totalmente al descubierto.

−No traes ninguna… −no pudo evitar contestar Iker.

−¡EXACTO! ¡Soy tan mierda que le hice hoyos a mi única playera hasta que no quedó nada!

−¿Y a quien le afecta eso?

−A mi… −Benjamín pareció recapacitar al respecto, dándose cuenta que había cometido un error−. Oh…

−Que masoquista −respondió Iker, sarcásticamente.

−¡Masoquista! ¡Otra palabra perfecta para identificarme!

«No creo que siquiera sepa lo que significa el tatuaje en inglés que lleva en su pecho. El día en que se entere será cuando se lo follen».

−Me considero como un lobo solitario que corre libre, sin seguir a la sociedad ni a las normas impuestas por esta… ¡Oh, discúlpame un momento! ¡Acaban de etiquetarme en un video!

«Lobo y una mierda. Te comportas como un perro amaestrado» pensó Iker a la vez en que el Benja sacaba su celular y escribía algo. Luego lo volvió a guardar y continuó:

−¿Que te estaba diciendo? ¡Ah, si! Soy igualito al protagonista de “La leyenda de Spirit” pero malo.

«No te compares con un personaje».

−Si, ese tipo es totalmente yo we, fue hecho para representarme. Los dos somos iguales: Vivimos en un mundo con gente. La tristeza es lo único que me acompaña…

−¿Por qué carajos me estás siguiendo? −lo interrumpió Iker, deteniéndose y volteándose a él, haciendo que el Benja hiciera lo mismo.

−Lo siento, no era mi intención molestarte. Si te incomodo es porque solo soy un estorbo y no valgo… ¡Espera! ¡No te vayas! −gritando eso se lanzó a las piernas de Iker para sujetarlo y detenerlo. Una vez funcionó, Benja se levantó y volvió a hablar−. La verdad es que todos mis amigos me dejaron… No es cierto, yo nunca tuve amigos, solo a mis padres… No es cierto, nunca tuve padres, nací solo. Los doctores me consideran un milagro de la naturaleza, condenado a vagar solitario por ser único y… ¡Aguántame! ¡Ya casi llego a la parte verdadera! −. gritó de nuevo, persiguiendo a Iker, quien se marchaba.

−¿Quieres que te golpee o dejarás de victimizarte? −dijo el último volteando al primero.

−Lo lamento, es que duele aparentar ser fuerte cuando todo se rompe dentro de ti… −un crujir de nudillos lo hizo cambiar de parecer−. La realidad es que me encuentro solo ya que aparte de mi familia no tengo amigos. Solo a Perkele −dijo esto último mientras hurgaba en un bolsillo de su pantalón y sacaba a un mini llavero de un fantasma clásico con dos ojos grandes en blanco y un sombrero de copa en su cabeza−. Ha estado toda mi vida conmigo. De hecho, me acompaña desde mi nacimiento. Mi madre dice que salía en el ultrasonido…

−El llavero fue hecho hace dos años −observó Iker, señalando la etiqueta que colgaba de este.

−¡No importa eso! El chiste es que ha sido mi único amigo en todo este tiempo. Siempre aquí, nunca me ha abandonado. Incluso en los peores momentos ha sido el más fiel. Es más, ni siquiera tengo que sostenerlo, ¡Si lo suelto se quedará en el suelo a mi lado, esperando a que lo recoja! −y diciendo eso soltó al llaverito, cayendo este último en la profunda alcantarilla que estaba a los pies de su amo, perdiéndose de vista.

«Parece que Perkele no sentía lo mismo».

−¡¡¡PERKELE!!! −gritó Benjamín mientras se tiraba al suelo, mirando a la alcantarilla−. ¡¿O sea que prefieres estar con las ratas y las heces antes que conmigo?!

Iker suspiró sin saber muy bien que hacer. Sentía pena por abandonar al Benja quien ya no fingía su desgracia. Al final dijo:

−Quizá esta sea una nueva oportunidad de inicio.

−¿Qué quieres decir?

−Despegándote de lo que te ataba al pasado es más fácil comenzar una nueva vida. No vivas aferrado a tu derrota, busca un nuevo propósito.

−Ti… Tienes razón −Benjamín se levantó y esperó a que Iker le dijera cuál sería su nuevo propósito, pero al no suceder decidió pensar por su cuenta y luego decir−: Me gustaría poder aportar algo a la sociedad, ser productivo, dar de mi hacia los demás… ¿No tendrás una idea?

Sin embargo, cuando Iker lo llevó al Oxxo, Benja protestó:

−¡No me refería a trabajar en algo! ¡No quiero ser esclavo de un sistema y actuar conforme este dicte…! Oh, espera, acaban de etiquetarme en un mensaje.

«Ya lo eres. Esto sería lo mismo, pero sintiendo que haces algo».

Tampoco hubo resultado cuando Iker lo llevó al parque municipal con la intención de recoger la basura.

−¡¿Pero por qué debería trabajar sin recibir ninguna paga?!

−Porque no quieres ser un esclavo del sistema y actuar conforme te dicten −contestó Iker, decidiendo que se había pasado de empático y amable ese día, mientras se empezaba a marchar.

−Tal vez no me interesa realmente ser servicial y ayudar a los demás. −meditó en voz alta Benja−. Tal vez no es que no tuviera propósito, sino que ser un chico oscuro era ese.

«Parece que al fin está pensando por sí mismo».

−Me cansé de seguir las normas. Ya no lloraré por no ser el estudiante ejemplar. Soy un chico malo, por lo que mi camino debería ir por allí. ¡Seré alguien demasiado tenebroso y oscuro para los normies de los mortales, por lo que la gente temblará al oír el nombre de “Benja el abejorro” junto a mi banda criminal! Será mejor empezar de una vez −y diciendo eso, sacó del bolsillo de su chamarra el cuchillo con el que planeaba cortarse las venas cuando le doliera sonreír y señaló con el a Iker mientras gritaba−: ¡Ya te la sabes carnal!

«Te traicionan y luego preguntan porque eres así».

Ytzjak Baruj (Cd. De México, 2004). Ávido lector desde temprana edad, dictó una conferencia en el Museo de Geología a la edad de 10 años y formó parte del grupo P.A.U.T.A. de la UNAM y Conacyt. Es fanático de los videojuegos y los mundos de lo maravilloso que puede brindar lo literario aparte de ser un friki amante de la cultura japonesa. Publicó su primer novela Alma del mundo (2023) en Beyond Dimensions.

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