por Ytzjak Baruj
−¡Bien clase! Ahora que ha pasado una semana desde que entraron ya deben conocerse todos, así que hoy elegirán al líder de grupo −anunció la profesora de matemáticas, siendo recibida por murmullos, sonidos de hartazgo y abucheos.
«¿Líder de grupo?» pensó Iker sin apartar la mirada del libro que leía. «La excusa perfecta para saltarse la clase de hoy. La neta, no podría importarme menos quien vaya a ser…».
−¿Oíste eso Iker? −exclamó Jesús emocionado −. ¡Sería divertido ser el líder!
«Corrección: Si me importa quien sea. Lamentablemente me toca compartir clase con personas como Jesús, Leonardo o Sandra, y conociéndolos alguno, si no es que todos ellos, querrán el oficio. Y si es que uno termina consiguiéndolo entonces harán de mi vida escolar un infierno. Tendré que hacer algo para evitar que logren su cometido. A fin de cuentas, un líder de grupo representa a su clase y cumple la labor de dirigirla, además de tomar decisiones importantes para ella. Debe ser alguien inteligente, responsable… Todo menos tonto.»
−¡A mi me gustaría ser líder! −gritó Leonardo alzando la mano.
«Dije todo menos tonto».
−¿Si, Leonardo? −preguntó desganada la profesora.
−¡Me postulo como líder! −contestó este −¡Me encantaría ser adorado por todos y que me preparen ofrendas además de crear mi propia raza!
«Eso es un dios menso, no un líder de grupo».
−¡Espérate we! −lo interrumpió Sandra, poniéndose de pie −. ¡El líder de grupo debe ser alguien confiable y listo, no un méndigo pendejo!
«Por primera vez dice algo con sentido».
−¡O sea yo!
«Lo echó a perder».
−¿Que quieres decir? −reclamó Leonardo, insultado −. ¡Te apuesto a que obtendré al menos diez votos más que tu! ¡Y que quede claro!
−¡Yo veinte! −le rebatió Sandra.
−¡Treinta!
−¡Cuarenta!
«¿Que son, niños de primaria?».
−¡Cinco millones cuatrocientos sesenta mil! −gritó Leonardo.
«Ni siquiera hay quinientos en la escuela. De todas formas, ninguno de los dos es buena opción. Por un lado está Sandra, quien busca el reconocimiento y atención de todos, por lo que si por fin ganara en algo, se volvería más insoportable. Y del otro Leonardo, quien… Es Leonardo. Solo con eso estamos perdidos.»
−Oye Iker −Jesús le alargó un papel −. ¿Podrías firmar aquí para darme tu voto?
«Por otro lado está Jesús quien, seamos francos, nadie va a votar por él. A diferencia de los otros dos no representa un peligro porque nadie lo quiere. Hasta cierto punto me da pena, su inocente cara está tan radiante…» pensaba Iker mientras firmaba la hoja.
−Bueno, los dejaré decidirse −la profesora salió encorvada de la clase mientras dirigía una mirada fúnebre a esta −. Háganme un favor y no me busquen.
−¿Que dices Inadaptado? −Leonardo se acercó a Iker y lo rodeó con un brazo −¿Cuento con tu voto?
−Ni que fueras la última coca cola del desierto. Además acabo de votar por Jis.
−Conque esas tenemos… −Leonardo soltó a Iker e hizo un intento de cara intimidante mientras decía gravemente −. Los traidores solo comerán las migajas que caigan de mi mesa.
«Amenazador. Solo que eres tu quien lo dice» pensó Iker mientras Leonardo intentaba hacer una pose temeraria, pareciendo más una mujer a punto de dar luz.
−¡Deténganse ustedes dos! −exclamó una voz imponente, refiriéndose a Leonardo y Sandra.
−¡Es Benja la Abeja! −gritó un estudiante señalando a quién había hablado −. ¡El estudiante con el porcentaje de ingreso más alto!
−Así es −contestó Benja mientras pasaba cerca de ese alumno y disimuladamente le entregaba un billete de veinte pesos −. Y por lo tanto, creo que el mejor ejemplo de líder de grupo soy yo
−¿Por qué le dicen abeja? −preguntó susurrando Jesús a Iker.
−Yo que se, por ser tan molesto como una o por tener un aguijón pequeño −contestó Iker sin apartar los ojos del libro.
−Oh, entiendo… ¿Y que es una abeja?
−¡Discúlpame idiota, pero ya hay una líder aquí y esa soy yo! −gritó Sandra al nuevo candidato.
−Eso desearías −contestó Benja −. Pero los alumnos son lo bastante listos para saber a quien elegir.
«Todavía faltan años de evolución para eso» pensaba Iker mientras observaba como toda la clase rodeaba a Leonardo, para ver como este bebía una botella entera de refresco de un sorbo.
−¡Si votan por mi me beberé tres más! −gritó este.
«¿Que tiene que ver eso con el puesto?».
−¡No escuchen a ese aborto de la vida! ¡Yo tomaré cuatro! −gritó Sandra, tomando una botella y empezando a beberla.
−Eso es alcohol para manos −le avisó Iker, haciendo que ella empezara a vomitar.
−¡Ignoren las idioteces de esos prietos analfabetos! −llamó la atención de la clase Benja −¡Yo tomaré siete!
«Parece que después de todo no tendré que hacer nada» Iker se concentró de nuevo en su lectura. «Esos idiotas se destrozarán entre ellos».
Mientras, Leonardo yacía tirado durmiendo, borracho por el refresco.
−¡Lo que requerimos es un poco de disciplina! −gritó el Benja −. ¡Como su líder, me comprometo a hacer un mayor orden e impulsar la responsabilidad en el estudio para que todos saquen diez en todas las materias!
−¡Yo dejaré de patearlos a todos! −dijo a su vez Sandra.
«Sandra tiene las de ganar» se preocupó Iker al ver como casi todo el salón alzaba la mano.
−¡¿De verdad la prefieren a ella?! −Benja hizo entonces un retrato mal hecho de Sandra en el pizarrón y la señaló −¿Acaso quieren acabar así? ¿Como este rostro sin propósito, vida y regordete? ¡Voten por mi y ninguno tendrá una vida tan miserable!
−¡Espera mamón! −lo interrumpió Sandra −¡Derechos reservados! ¡No puedes usar mi imagen en tu dibujo!
−Pero es solo un dibujo…
−¡De mi cara! Te voy a demandar por esto
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«¿Como terminamos en esto?» pensó Iker quien había sido arrastrado al lugar, observando la escena que se había armado: Toda la clase estaba en la oficina del director, al frente de todos Sandra y Benja, la primera exponiendo el caso o mejor dicho, quejándose:
−¡Su señoría! ¡Deseo demandar al Benja por usar mi cara para su publicidad!
−¿Es eso cierto Benja? −bostezó el director, quien se veía también harto.
−¡Cierto que me demandó, pero no que no puedo usar su cara! Dígame su señoría, ¿Acaso Sandra tiene registrado su rostro? ¡Si es así que traiga sus papeles!
«Ese es el argumento más estúpidamente lógico que jamás haya oído».
−¡Es mi cara pendejo, por lo que no puedes usarla para lo que se te antoje! −gritó Sandra −¡Por hacerlo sin permiso, mi demanda es de siete votos de los que consigas!
−¡Jamás! ¡Tu has osado utilizar mi nombre todo este tiempo por lo que te contrademando y exijo un voto por cada vez que me nombraste!
−¿Y bien su señoría? ¿Que opina?
Todos voltearon a ver al director, expectantes.
−Mi veredicto es… −dijo este −¡QUE ESTA ES LA CLASE MÁS ESTÚPIDA QUE JAMÁS HAYA PISADO ESTA ESCUELA Y QUE TODOS ESTÁN REPROBADOS! ¡REGRESEN A SU AULA AHORA MISMO!
«¡Pero, cabrones! ¡Estoy harto de como de situaciones tan simples estos huevones consiguen hacer un problema estúpidamente grande y arrastrarme con ellos! Si tan solo los espermas anteriores hubieran ocupado sus lugares…»
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A lo largo de todo el día Sandra y Benja estuvieron compitiendo en intentar llamar la atención de los estudiantes, como en ver quién podía treparse en mas escritorios (Esa noche los enfermeros tuvieron una anécdota que contar) o quién podía patear a más estudiantes (Perdiendo toda la simpatía de estos) hasta llegar la última clase, en la cuál la profesora de matemáticas volvió al aula para contar los votos y anunciar al ganador del puesto.
«Al final no tuve que preocuparme de nada» pensaba Iker satisfecho mientras la profesora pedía la atención del grupo. «Esos dos mensos espantaron a todos los alumnos y nadie votará por ellos. Ni siquiera se de que me asusté. Me preguntó que pasa cuando nadie gana…».
−¡El nuevo líder de grupo es Jesús Contrerras con…! Un voto… −dijo al fin la maestra.
−¡¿QUÉ?! −gritaron a la vez Iker, Sandra y Benja
−¡Siiii! ¡Genial! −sonrió Jesús mientras se levantaba aplaudiendo −¡Seré el líder, seré el líder!
«No… ¿Esto como pudo pasar? ¡Nadie en su sano juicio votaría por Jis! Los únicos postulados fueron Leonardo, Sandra y…» Iker recordó entonces el como por pena había dado su voto a Jesús, creyendo que no tendría la menor importancia pues los demás estudiantes votarían por alguien listo… O siquiera votarían…
−¡Gracias por el voto Iker! −lo abrazó Jesús.
«Yo.. Condené a la clase… Yo… Le di la victoria al Jis…».

Ytzjak Baruj (Cd. De México, 2004). Ávido lector desde temprana edad, dictó una conferencia en el Museo de Geología a la edad de 10 años y formó parte del grupo P.A.U.T.A. de la UNAM y Conacyt. Es fanático de los videojuegos y los mundos de lo maravilloso que puede brindar lo literario aparte de ser un friki amante de la cultura japonesa. Publicó su primer novela Alma del mundo (2023) en Beyond Dimensions.



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