Poemas del libro Breve Zoología fantástica de animales que arden.

por Gustavo Alatorre

Genealogía del trébol

Algo por dentro lo obliga a ser una rosa.

Le quema las entrañas hasta volverlo una amapola ardiente.

Un alcatraz erguido en la pared de los sueños y crisantemos altos.

Carente de colores audaces, de esa pizca de polen que se requiera para

traer a su lecho a alguna abeja herrante,

el trébol se empeña en su consumación de fuego. 

No sabe que el verde es un estigma que lo compone;

que la fama de buena suerte es una coraza que oculta

su verdadera estirpe de mala hierba.

Sin embargo:

todos los días sueña que es la flor más hermosa del barrio.

Que las mujeres lo llevan tatuado entre las piernas.

Y que los hombres detienen el paso ante su presencia

y miran en éste alguna estrella caída, algún cometa ardiente sobre la acera.

No de cuatro, no de cinco,

sino de tres hojas

es este trébol que me acontece en el alma.

Mi hija carga entre sus libros uno dorado por el tiempo.

A veces llueve y le florece como un ángel o una mariposa simple.

Pero su trébol es el recuerdo de mi corazón.

Una ramita de hojas tristes que a veces sueña,

                                                                  que a veces arde

como la flor más hermosa del barrio.

Poema para leerse de final a principio

Zagreb me volvió fantasma,

ahora comparto contigo mis visiones:

nadie cree en la palabra de un muerto,

nadie conoce los intervalos del mar.

Como la luz que yace en la tierra

                                     (La convulsión)

es una flor que nace despacio

en los jardines del tiempo,

es una flor que ilumina

la oscuridad del alma.

La oscuridad del alma

es una flor que ilumina

en los jardines del tiempo,

es una flor que nace despacio

                                    (La convulsión)

como la luz que yace en la tierra.

Nadie conoce los intervalos del mar,

nadie cree en la palabra de un muerto,

ahora comparto contigo mis visiones:

Zegreb me volvió fantasma.

Gustavo Alatorre (Ciudad de México, 1979). Poeta, ensayista y docente de la UNAM. Tiene publicados los libros de poesía: Guardar el infierno (Fridaura, 2009), Nueve nocturnos para que duerma Lesbia (Fá Editorial, 2014), Epístolas mayores o el libro de la oscuridad (Versodestierro, 2015) y Oscura Prosa de Vulgar Latín (Matra Edixxxiones, 2018); Cuenta con diversos premios literarios tales como el Premio Universitario de poesía Décima Muerte convocado por la UNAM en sus emisiones 2005 y 2012;  Los Juegos Florales Universitarios convocados por la UASLP en 2008; primer lugar en el Campeón de Campeones del Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero en  2016  y el segundo lugar en el concurso de Ensayo Literario Punto de Partida en 2015, entre otros. Director y organizador del Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas Ciudad de México.

Una respuesta a «Poemas del libro Breve Zoología fantástica de animales que arden.»

  1. – Pienso que un buen poema en ocasiones nos van a contar cosas diferentes a cada persona. La esencia es la misma pero los lugares comunes o no tan comunes serán diferentes para cada uno que los lea o los declame. Son una abstracción de un mundo mágico donde son posibles cosas que no son de este mundo.

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