por Queta Navagómez
Drama en el estanque
Cansado de las burlas, el patito feo escapó de la granja y regresó convertido en un pato joven y fuerte que su familia no tuvo empacho en aceptar.
Un día se introdujo accidentalmente a la casa del granjero y encontró, en un empolvado armario, un libro de cuentos de Hans Christian Andersen, en que se narraba la historia de un patito feo, que con el tiempo se convertía en el cisne más hermoso del estanque.
Entonces lloró desoladamente por las costosísimas y dolorosas cirugías a que se había sometido, en su afán de parecer un pato más.
Cuentos de cuna
—En lo más espeso de las nubes, en un gran castillo hecho con piedra gris, vivía un ogro hermoso como tú. Después de opípara cena, contaba las monedas áureas que había logrado con ahorros de toda la vida. Colocaba sobre la mesa a una gallina que cada noche ponía un huevo de oro y, tras guardarlo, sacaba su arpa mágica y, arrullado con tan dulce música, dormía plácidamente. Fue feliz, hasta que un horrible niño trepó a las nubes escalando unas habichuelas mágicas y le robó las monedas, la gallina, y el arpa. El ogro intentó perseguirlo, pero el malvado niño tomó un hacha y cortó la habichuela. Nuestro bello ogro se mató al caer desde las nubes y… ¿Qué tienes mi amor? ¿Por qué lloras?, ¿te asustaste?, ¡tontito…! ¡Si los niños no existen!
Fatuidad
El emperador sabía que su nuevo traje era un fraude: no existían los hilos de oro ni las delicadas telas. Aún así, enfermo de vanidad, decidió aprovechar la oportunidad de salir desnudo ante sus súbditos, para mostrar el gran lunar en forma de corazón que tenía en la nalga izquierda, y que tanto le alababa su mujer.
Infalible
Había una vez, en el reino de Tum, una hermosa princesa que no podía tener hijos. Esperanzada, realizó una larga peregrinación hacia las montañas de Cric, en busca de una hechicera de la que se comentaban maravillas. La maga vivía en una cueva, en lo más alto del pico Lop. La princesita subió las escarpadas paredes arañando las rocas y maltratándose las finas manos en el ascenso. Todo esfuerzo era pequeño ante la idea del hijo.
La adivina escuchó respetuosa la obstinación de la dama por ser madre, se enteró del descenso de ésta al centro de la tierra, donde el hada de la noche le regaló semillas amargas que tomó hora tras hora durante nueve meses, el extenuante viaje hasta las aguas hirvientes del lago Pat, cuyos baños conceden la fertilidad, sin olvidar las noches en vela, suplicando a los geniecillos de la vida; todo vano. Lloró derrotada. La maga, conmovida, acariciándole el cabello blondo, le dio la receta infalible.
La viajera retornó satisfecha, su esperanza refrescó el árido paisaje, en su cerebro, como pájaros juguetones, revolaban las palabras de la bruja: «Niña mía, para lograr tener un hijo, es necesario que un hombre te haga perder la virginidad…».
El fantasma
Venía todas las noches a las once, entraba fatigado y transparente seguido de gemidos y cadenas, para colocarse en una esquina de mi mientras miraba fijo hacia mi cama. Su insistencia me conmovió: venciendo mi temor, me acerqué, lo tomé del brazo y con gesto diligente lo acosté en mi cama, cobijándolo.
Durante el mes que durmió a sus anchas mejoró muchísimo, mientras yo, resignada, pasaba fríos en el sofá.
Desde que le hablé del pago compartido en la renta del departamento, no lo he vuelto a ver.
Eterno síntoma
Tés de manzanilla con miel y limón, cataplasmas de tomates asados alrededor del cuello, terramicina en trociscos, penicilina inyectada, extractos de propóleos, traguitos de tequila, gárgaras con bicarbonato… Ni remedios caseros ni medicina de patente: nada le quita la sensación de ardor, de lumbre, de quemadura que crece y palpita en su garganta. El pequeño dragón se desespera

Queta Navagómez. Nació en Bellavista, Nayarit. Desde pequeña vive en la Ciudad de México, pero se declarrá orgullosamente natarita por siempre. Profesora de Educación Física jubilada. Egresó en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México, SOGEM (2003-2005). Escribe poesía, cuento, novela, minificción. Dos veces ganadora del Concurso Permanente de Cuento Brevísimo, de la Revista El Cuento 1989-1990; Premio Nacional Bienal de Poesía «Alí Chumacera» 2003-2004. Premio Nacional de Cuentos Campiranos, U. A. Chapingo 2007; Premio Nacional de Novela «José Rubén Romero». Premio Bellas Artes 2008; Premio APENAC, Rama Literaria, Tepic, Nayarit 2015, entre otros. Recientemente es «Protagonista de la Literatura Mexicana» (INBAL) 2023 y Premio Nacional Medalla al Mérito en Artes, Cultura y Literatura, 2023.



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