Charla con Héctor Cobá: la cultura literaria en Cancún.

Manuel Monroy Correa

Muchas gracias por tu tiempo. Yo, muy contento de hablar contigo. Hay algo en la escena cultural de Cancún sobre lo cual se ha preguntado si existe el periodismo cultural.  Tú mismo llevas 35 años ejerciéndolo en Campeche y en Quintana Roo. Recibiste un premio a tu trayectoria en la Ciudad de México. ¿Cómo responder esta pregunta sobre el periodismo cultural en Cancún?

Héctor Cobá

Si hablamos de alguna presentación de libro, un recital de poesía…, no hay periodismo cultural, lo que hay es notitis. No hay una nota amplia de la presentación de algún libro; la participación de los presentadores. Esto no existe en Cancún. Hay notitas. Incluso, hoy lo comprobé revisando siete periódicos cancunenses. En uno de ellos hay como cinco notas sobre el folclor, la música; el rescate de la cultura maya. Cuatro de ellos, son boletines. Uno es una declaración, pero con el carácter de la nota. No hay detalles de la armonía musical en un concierto; de algún danzante, de alguna exposición de pintura. En el Novedades observé un boletín que lleva circulando como seis días, alrededor de los trabajos del tren maya, acerca del descubrimiento de seis bardas prehispánicas. No son monolitos o estructuras; pirámides. Estas servían como elementos de ubicación geográfica. Descubrir 205 de ellas es mucho en Quintana Roo. Estamos hablando de la región sur de Quintana Roo. Eso podría ser considerado periodismo cultural.

En el sentido estricto de la palabra, el día de hoy, lo que se publicó –con todo respeto lo voy a decir así– es la entrevista que te hicieron en el periódico La Verdad. Hablas de fomentar la lectura en los jóvenes. Esa es la única nota cultural hoy en los periódicos.

M.M.C.

Porque periodismo cultural implica la interpretación de quien lo realiza.

H. C.

Exacto. No es la nota sobre lo que se presentó y ya.

M.M.C.

¿Crees que se sobrepone la imagen del Cancún turístico, casi exclusivamente?

H. C.

Por un lado sí. Aunque sí hay tres ejemplos digitales: Litoral, que forma parte del portal de noticias Noticaribe; Vértice, suplemento literario cultural de Grupo Pirámide. Mucho antes que estos dos permanece Tropo a la uña, la revista de la Casa del Escritor, que ya no existe, aunque sí la publicación de forma digital. Habrán salido como cincuenta números en papel. Estamos hablando de la última década del siglo XX, 1996 aproximadamente. Hace cinco o seis años que dejó de existir en papel. Todos sus números están digitalizados, desde su primer época. Este sería el ejemplo más acabado de periodismo cultural. Es una publicación que tiene ensayo, poesía; artículo cultural sobre danza, educación. Su extensión es mayor que una nota.

M.M.C.

En tu camino recorrido y la geografía de Quintana Roo…

H. C.

También lo he hecho en Campeche y Tabasco.

M.M.C.

Y específicamente en Cancún, siguen emergiendo escritoras y escritores; artistas que se organizan con ímpetu, independientemente de los organismos culturales del gobierno. Una parte muy importante de ello es la publicación e impresión de libros.

H. C.

Los autores tienen que sufragar los gastos financieros para le edición e impresión de sus libros. Salvo algunos casos excepcionales en Tabasco, Campeche y Quintana Roo la cuestión es similar. En Yucatán  hay premios para edición y publicación de textos literarios. En Quinana Roo hay una ley de fomento a la publicación de libros que no se respeta. La autoridad, lamentablemente, en el presente sexenio se ha degradado la cultura en Quintana Roo. Lilián Vllanueva Chan, quien fuera secretaria de cultura de Roberto Borge quien le entregó el poder a Carlos Joaquín Rosales –actual embajador en Canadá–, vuelve a tener ese cargo. En los últimos dos años la secretaría de cultura fue degradada a subsecretaría. La secretaría, dependiente de la de educación, ya no tenía autonomía ni presupuesto propio. Se convirtió en instituto de cultura y mataron el Festival de Cultura Internacional del Caribe. Al entrar de nuevo Lilián Villanueva, se corre a gente que tenía un papel importante en publicaciones culturales; elección de libros para biblioteca. En Chetumal, en Playa del Carmen, en Cancún los y las escritoras publican su propia obra. Hay muchas personas que publican pero hay de todo: de lo malo hasta la excelencia, pero todos ellos lo hacen por su cuenta. No hay editoriales, salvo dos que aparecen en los últimos cinco años, que te acompañan en el proceso editorial pero eres tú quien debe pagar la impresión. Librélula, de Alejandra Flores y Malicia Editores de Mariel Turrent.  Mauricio Ocampo también; es un autor prolífico y edita libros artesanales.

M.M.C.

Es como si los artistas surcieran lo que se «rompió» con las políticas culturales de Cancún. Entonces, los artistas se brindan apoyo unos a otros; van tejiendo una fuerza en la divulgación en el que el apoyo mutuo se da en presentaciones, publicaciones y de la manera en la que desde aquí se escribe. Porque escribir desde Cancún implica mirar todas estas fisuras, tanto en lo cultural como en lo social.

H. C.

Sí, sí, sí. Podemos ver dos cosas. En lo cultural, hay funcionarios que son, sin faltar al respeto, ignorantes… Al inicio del sexenio de Carlos Joaquín se hizo un evento cultural. Fueron como sesenta y ocho personas y se declara que fue «el evento más grande» que hubo al respecto. Obviamente yo publiqué que no era cierto. En el inicio del gobierno de Roberto Borge se hizo un centro de cultura en el Centro de Coinvenciones. Eran como quince mesas de trabajo: lengua indígena, plástica, literatura, fomento a la lectura. Quince o veinte mesas de trabajo. De hecho, participó el cronista de la ciudad, Fernando Martí. Ahí, cada mesa tenía, mínimo, veinte personas. Que no venga a engañar… Lo malo es que lo que dicen que hacen historia publican que se trata de algo nuevo, pero no es así. No conocen la historia.

M.M.C.

De eso se deduce que se soslaya lo que los mismos artistas hacen por su cuenta. Noo forman parte de este mismo discurso. Los artistas se consideran no necesariamente participativos de lo que se organiza desde las instituciones.

H. C.

Así es. En cuanto al a publicación de libros, si nos centramos en Cancún, existen ejemplos interesantes como el de Gabriel Vázquez, quien fue editor de un periódico y un buen creador –se fue ya de aquí–  publicó un libro llamado Recuerdo de Cancún. Habla de los personajes que trabajaron en la hotelería: el taxista, el chofer del autobús, el vieneviene, los que rentan tiempos compartidos… Existen como quince o más historias interesantes. El libro fue publicado por Tierra Adentro. Otro ejemplo es la primera novela cancunense del siglo pasado: Cancún todo incluido de Carlos Hurtado. Una más, sobre el asunto de correr peligro en cualquier lugar y el machismo: Levantada. Dondequiera corres peligro. También el Paraíso artificial de Jorge Yam en poesía; Fosa común de Mauricio Ocampo, sobre las ejecuciones, centradas algunas de ellas en Cancún. Piel canela, de Leonardo Costa, director de teatro, que viene de Querétaro que vivió aquí. Algunos ya murieron; tallereaban juntos: Leonardo Acosta, Miguel Ángel Meza, Lydia Cacho, María Rosa Ochoa, promotora cultura que también escribía poesía.  Creo que Mariel Turrent también participaba en ese taller de análisis y crítica mutua. Es un referente del que no se ha hablado mucho en Cancún. Alguna vez declaré que en Canún sí había cultura, pero estaba desorganizada; que había que encaminarla.

M.M.C.

Pienso que los temas que se retoman desde la narrativa, desde la poesía, contradicen la política cultural que excluye lo que se produce al seno de Cancún. Me ibas a platicar de Miguel Ángel Meza…

H. C.

Sí. Es muy pulcro con su escritura. Comenzó con poesía y tiene dos libros de cuento que refieren a Cancún exclusivamente. Por ejemplo, el cuento «Cada quien su paraíso». Por otro lado, Oscar Reyes Hernández, Dr. en educación y profesor de la Universidad del Caribe, tiene un poemario sobre Cancún, que se llama Costa urbana.

M.M.C.

Quien ganó un premio.

H. C.

Sí. Hay varios escritores que tienen esta visión sobre Cancún. Incluido a quien suplió a Carlos Hurtado en la Casa del Escritor y la conducción de Tropo a la uña. Miguel Ángel Meza tiene un taller literario con algunas personas en su casa los sábados.

M.M.C.

Creo que hay mucho que decir respecto de la manera en que Cancún es tratado literariamente y que se corresponde con caracteres globales. Oscar Reyes mismo me decía que en Isla Canarias se hallan con problemas similares en Cancún. Por ejemplo, en Canarias las protestas respecto de la construcción de ciertos hoteles se callan fuertemente, pero en Cancún aun puede hacerse algo. Hay artistas en Cancún que participan, de manera crítica, respecto de los problemas ambientales del lugar.

H. C.

Sí. Insisto: hay un gran descuido de las autoridades de la cultura en Quintana Roo… Un ejemplo contundente es esta Segunda Feria Internacional del libro de Cancún. No hay intervención de la Secretaría de Cultura de Quintana Roo; no hay intervención de la Cámara de Diputados ni de otros organismos gubernamentales. No hay personas entre las instituciones que respalden una Feria Internacional del Libro como la que se presenta este abril. Debería ser más nutrida… No entiendo el desapego de un evento así que se alinea con la conmemoración internacional del libro del 23 de abril. De hecho es así como nace esta feria internacional del libro que comienza con eventos de una, de tres horas y ahora es un evento de una semana; con todas sus fallas e impositivos que tenga y sin ningún apoyo de autoridades culturales.

Creo que los autores deben tomar control sobre su propia divulgación, tal como el taller en el que Lydia Cacho, Mariel Turrent, Miguel Ángel Meza, entre otros, realizaban. Hay un movimiento cultural muy importante en Playa del Carmen. Me ha tocado ver las asambleas que convocan, cuando se reúnen con candidatos con una presencia de ciento cincuenta a ciento noventa personas. Aquí en Cancún hay cerca de quince casas de edición independiente a cargo de una sola persona. Los ejemplos de Raúl Arístides y de su hermano, ambos Pérez Aguilar, concentrados en Chetumal, con un caso entre otros, aunque viven y trabajan aquí en Cancún, son un ejemplo a seguir.

Tengo una recomendación que siempre hago: los libros que todo buen cancunense o no debe leer: Recuerdos de Cancún, Cancún todo incluido, Paraíso artificial, Levantada: donde sea corres peligro, inclusive, Los demonios del Edén de Lydia Cacho, entre otros tantos.

Héctor Cobá, Campeche 1960; estudió la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Autónoma de Campeche.

Reportero de cultura de El Despertador de Quintana Roo, y de los portales Reporte Maya, 5to. Poder. Periodismo ConSentido (de Cancún), y de Unidad Parlamentaria (de Michoacán).

Tras 25 años en Cancún como reportero, articulista, redactor y editor vio nacer los periódicos: Foro del Cambio Popular, Cancún. Voz del Caribe y La Verdad de Quintana Roo.

Escribió el prólogo de la novela Levantada. Donde sea corres peligro, y está incluido en Bibliografía contemporánea del estado de Campeche de Silvia Molina.

Participa en mesas redondas sobre periodismo cultural y revistas culturales.

Manuel Monroy Correa (México, 1976), poeta heracliteano, según su propia designación. Autor de Auspicio (Casa Editorial Abismos, 2017), El [llanto del] crepúsculo (Hebel, 2017) y otros libros. Textos suyos han aparecido en revistas literarias y académicas, digitales e impresas. Tiene proyectos de pintura digital y de audio («Sonoremas»). Es doctorante en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana.

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