por Lorena Noriega
Ha llegado la hora de salir de la celda de confinamiento para pasearme por el patio demostrando mi poderosa figura delante de los otros internos ¿la
intención? Que me teman, que imaginen que soy peligroso, que los puedo destruir con estas enormes manos y mis más de 100 kg repartidos entre mis casi 2 metros de altura. Es verdad, me temen. Todos, incluso los custodios. Sólo basta con que los mire sin apartar el rostro y todos se ponen nerviosos, por eso nadie
dudó en encontrarme culpable por todos los cargos sin siquiera mirar la evidencia.
Sí, yo sé que crecí en los barrios bajos de Brooklyn y he cubierto mi cuerpo de tatuajes. Mi color de piel y mis relaciones familiares y amistosas no me ayudan en nada, pero, nunca me ha gustado la violencia, ni los gritos, ni los golpes; ni siquiera soy aficionado a la bebida o a las drogas, nunca aprendí a fumar. A mí lo que me interesa es la poesía. Eso le dije al juez y a la corte, pero nadie me creyó. ¿Mi coartada para el día de la masacre?
«Estaba leyendo en mi casa» ¿Sólo? sí, sólo. No hay manera de
comprobarlo. Nadie pudo confirmar mi afición por la lectura y por la paz. Era más fácil creerme culpable. En realidad, aquí encerrado puedo dedicarme a mi pasión: leer, escribir y estar en soledad. Sólo basta con salir unos minutos al día, caminar en medio de los internos, mirar de manera amenazante a los líderes
y a los custodios y es suficiente para tener lo que necesito: paz, soledad y mis libros.
Walk
Traslated by Keith Grimes
The time has come to leave the confinement of my cell and walk through the prison yard displaying my powerful physique in front of the other inmates.
It is enough that they fear me, they imagine that I am dangerous, that I can destroy them with my huge hands, my almost 2-meter height, and more than 100 kg weight. It’s true, they fear me, everyone, even the prison guards. It is enough that I look at them and they do not turn their faces away, but they all get nervous. That’s why no one hesitated to find me guilty on all charges without even looking at the evidence.
Yes, I know I grew up in the slums of Brooklyn and have covered my body with tattoos. My skin color and my family and friendly relationships do not help me at all, but I have never liked violence, screaming, or beatings; I’m not even fond of drinking or drugs, and I never learned to smoke. What interests me is poetry. That’s what I told the judge and the court, but no one believed me.
My alibi for the day of the massacre?
“I was reading at home.»
“Just you?”
“Yes, only me.”
There was no way to prove it. No one could confirm my fondness for reading and peace. It was easier to believe myself guilty. But in reality, locked up here, I can dedicate myself to my passions: reading, writing, and being alone.
It is enough to go out a few minutes a day, walk among the inmates, and look menacingly at the gang leaders and the guards.
It is enough to have what I need: peace, solitude, and my books.

Lorena Noriega es escritora de cuentos cortos de fantasía y ciencia ficción. Editora en Editorial La Confianza y Beyond Dimensions, traductora y maestra de español para extranjeros. Estudió Lengua y literatura hispánicas en la UNAM y tiene una Licenciatura en Educación por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado en revistas digitales y ediciones impresas, como la colección Postales literarias (UNAM, 2018). El propósito de su escritura es sacudir a quien la lea y llevarle a la reflexión.



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