por Gustavo Alatorre
la siguiente muestra de poemas forma parte del libro publicado por Beyond Dimensions
BREVE ZOOLOGÍA FANTÁSTICA DE ANIMALES QUE ARDEN
GENEALOGÍA DE ALÍ BABÁ
Para poder estar contigo debo de estar sin ti,
ser como un muro de hierba ante la tormenta de tus ojos
cuando me dices que no,
que no es tiempo,
que no es momento de llamar por teléfono o salir a la calle
a buscar tu calle, tu puerta sellada
secretamente a los cuarenta ladrones.
La casa que protege esa puerta te contiene,
contiene a mi hija como un diamante,
como una esfera solar que a veces duerme, corre o se resfría
con la tristeza de su padre.
Las puertas de este mundo están hechas para abrirse o cerrarse:
Algunas veces el viento las mueve, les sacude las hojas
que los árboles van dejando en las entradas
como un recuerdo de promesas caídas; otras más
es el silencio, el silencio de un timbre que nunca llama,
que nunca grita «aquí estoy,
he traído conmigo todas ausencias de los días sin ti,
la mirra de mi corazón, las vasijas llenas de ganas de quemarte las piernas a besos.»
Hoy te busco en los secretos de la tarde, en los signos
vertiginosos del tiempo,
en la grafología de las cartas que ya no escribo.
En esta puerta fuimos, mujer, y en esta puerta seremos:
las palabras que te abren ya son mías.

GENEALOGÍA DE LA APARICIÓN / ARS POÉTIQUE
Una silueta de un cuerpo en la penumbra del bosque
en la caída del rayo.
Una caricia de puente como una cuerda que arde
entre dos estrellas.
Un caballito de alcohol petrificado como un fantasma
en el Salón Tenampa.
Una mirada de avión, de torbellino colgado entre los brazos
de una nube eléctrica.
Esto es el sueño y lo real:
Amaia que persigue su sombra en una esquina del mundo iluminada
en la caída del rayo.
Elisa que descubre en el cielo un cometa pasando
entre dos estrellas.
Ernesto que observa a su padre y le sirve de ángel
en el Salón Tenampa.
Una mirada de Abril, de rosa que arde adolescente
bajo una nube eléctrica.
Porque todo lo real es sueño:
Una mirada de avión,
una caída de estrella,
un torbellino de fuego que me sirve de ángel
en el Salón Tenampa.

GENEALOGÍA DEL CINEMATÓGRAFO Pienso en el día en que todos los que una vez nos distanciamos de una persona amada, pudiéramos volver el tiempo atrás por un instante solo, sólo uno, y entrar de nuevo en la oscuridad del cine, acomodar el asiento, reclinarse en la vida mientras Christopher Nolan envía a un hombre al espacio lejos del tiempo y de su hija. Entonces, la mano de esa persona amada nos tomará muy fuerte. Y en la penumbra cómplice, ese rostro, ese perfil aún conocido para nosotros, será una línea del tiempo: aquella vieja energía que ha derramado estrellas sobre una galaxia que ahora se quema en unos labios cerrados. Declaro que el amor es esta sala de cine. Y sospecho que la vida, más allá de estas paredes ya no existe y que nos han dejado solos, entre la confitería y la luz que brota de la pantalla para ponerle fin a esta tristeza. Pero hoy agosto del siglo nuevo, 7:20 de la tarde, nos han prendido las luces, nos han sacado a la calle, ciegos nuevamente, como dos extraños que se despiden y se condenan a la soledad de su propia vida.



Gustavo Alatorre (Ciudad de México, 1979). Poeta, ensayista y docente de la UNAM. Tiene publicados los libros de poesía: Guardar el infierno (Fridaura, 2009), Nueve nocturnos para que duerma Lesbia (Fá Editorial, 2014), Epístolas mayores o el libro de la oscuridad (Versodestierro, 2015) y Oscura Prosa de Vulgar Latín (Matra Edixxxiones, 2018); Cuenta con diversos premios literarios tales como el Premio Universitario de poesía Décima Muerte convocado por la UNAM en sus emisiones 2005 y 2012; Los Juegos Florales Universitarios convocados por la UASLP en 2008; primer lugar en el Campeón de Campeones del Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero en 2016 y el segundo lugar en el concurso de Ensayo Literario Punto de Partida en 2015, entre otros. Director y organizador del Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas Ciudad de México.



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