Carne Asada: Encendiendo la parrilla

por Ytzjak Baruj

«La preparatoria: Nuevo grado, nuevo inicio. Para muchos es la etapa perfecta y donde los mejores recuerdos se hacen. El momento que más debe uno disfrutar y donde realmente empiezas a vivir… Claro, la mayoría que dice eso no logró entrar a la universidad. “La preparatoria es la mejor etapa” es lo que dice la mayoría y van a socializar, divertirse, vivir el sueño escolar… Aunque a mí no me interesa. A diferencia de la mayoría, yo voy a la preparatoria para de allí pasar a la universidad. Es solo un medio, no me interesa la convivencia social y, es más, no deseo ni que me ocurra ya que lo único que quiero aquí es tener una vida relajada y tranquila. ¿Que quién soy? Nada más ni nada menos que el personaje principal. Podrán ver cómo me veo en la portada si la revista trae la ilustración. ¿Que por qué se llama la historia “Carne Asada”? No tengo ni la menor idea. Yo no escribí el libro, solo soy un personaje de este y como es apenas el primer capítulo, estoy tan perdido como ustedes. ¿Por qué no siguen la serie y lo averiguan?» pensaba el protagonista de esta historia mientras caminaba hacia el edificio escolar, mezclándose con los demás alumnos que también se encaminaban hacia allá.

–¡Muy bien chicos! –gritó la profesora intentando que una vez entrado todos al salón, pusieran atención –. Este es su primer día en… ¡Jesús, quita tu mano del trasero de Emmanuel! Como les decía, emprenderemos juntos un viaje… ¡No, no se cuelguen del foco! Pasen a presentarse…

–Mi nombre es Iker Correa –dijo el chico del inicio pasando al frente –. Adoro la buena literatura y los atardeceres de otoño. Odio la piña.

–¡Llámenme Sandra Contreras! –. dijo la siguiente chica en pasar –¡Y MÁS LES VALE ESTÚPIDOS QUE SE MEMORICEN MI NOMBRE PORQUE SOY LA MEJOR! ¡Y SE LOS DEMOSTRARÉ! ¡LOS DEJARÉ APLASTADOS COMO MALDITOS GUSANOS TRAGA…!

«Todo eso sonaría más creíble si no temblaran sus piernas mientras lo dice» observó Iker para si.

–Me llamo Jesús Romero –se presentó el siguiente chico mientras parpadeaba rápidamente. Pero en uno de esos parpadeos no volvió a abrir los ojos.

«¿Se quedó dormido? ¿Como siquiera pasó esto?».

–¡Oh, lo siento! –exclamó Jesús despertando –. Discúlpenme, cuando era joven teníamos más tiempo…

«¿Cuando era más joven? ¿O sea un esperma?» se cuestionó Iker mientras pasaba el siguiente. «¿De donde salieron estos chicos? Son personajes muy raros. Dudo mucho que haya alguien que los supere…».

–¡Soy Leonardo! –dijo este una vez pasó –. ¡Y me adoro a mi mismo! ¡Y que quede claro!

«Me retracto, este parece ser el más estúpido del lugar» pensó Iker mientras Leonardo se ponía a improvisar un baile en el escritorio del profesor y caía en el intento. «Espero no tener que relacionarme con él. Con un poco de suerte, ni en los baños me lo toparé…».

–¡Hola Inmigrante! –lo saludó Leonardo a su derecha.

–¿Eh? –se sorprendió Iker –. ¿Y tú que haces aquí?

–Estoy en mi asiento. ¡Seremos vecinos de escritorios!

–¡¿QUÉ?! –gritó Iker mientras se sentía caer –. ¡Profesora! ¿No puedes cambiarme de asiento?

–Este… –contestó la maestra –. Aún queda un espacio junto a Manol Arga…

–Olvídalo, me quedaré aquí mejor… –se resignó Iker.

«Mierda… Ya apareció el primer obstáculo para mi vida tranquila. Solo que no pensé que sería tan pronto… Con un poco de suerte solo lo tendré que soportar entre clases» pensó.

–Se lo que estás pensando –le dijo Leonardo, adoptando una pose –: Soy guapo, y demasiado bueno para estar aquí.

–Se te está saliendo un moco –observó Iker como respuesta.

–Oye Ilegal, ¿Tu ropa es de marca?

–Mi nombre no es Ilegal.

–¡Pues toda la mía lo es! Y que quede claro. O sea, para que veas traigo los tickets aquí… –dijo metiendo la mano en su mochila y sacando una pistola –. Ay, perdón, esos no son –exclamó guardándola de nuevo.

–¡¿Por qué lo dices como si fuera lo más normal traer una?!

–¡Mira Infame, aquí están! –Leonardo sacó un bote lleno de tickets de cada tienda en la que había ido a comprar –. Es preciosa, ¿No Inepto? ¿Eh, Impuro?

«Me cambió el nombre tres veces en una misma frase. Definitivamente lo detesto».

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«Esa fue una clase bastante larga» pensó Iker mientras utilizaba el mingitorio del baño. «¿Cómo puede alguien pasarse dos horas hablando sobre por qué todas las personas cuyo nombre empiece con “L” son las elegidas para crear una nueva raza y salvar a México de su “decadencia”?  Afortunadamente solo debo soportarlo en clase…».

–¡Oye, Infiel! Que buena pieza tienes allí, ¿eh?

«¡¿Leonardo?! ¡¿Que hace aquí al mismo tiempo que yo?! ¡¿Haciendo del baño justo al lado mío?! ¡¿Observando mi…?!».

–¡Bueno, es hora de volver a clase! Vamos Im… –no pudo acabar de hablar pues se resbaló con el líquido que hace poco había expulsado sin cuidado, provocando que su zapato el cuál no estaba bien amarrado saliera volando hacia la puerta del baño, golpeándola con una fuerza tal que la cerró.

«Ni siquiera lo conozco bien y ya no me sorprende» pensó Iker mientras se lavaba las manos.

–Eh… Imán… –dijo Leonardo –. Creo que… Trabé la puerta…

–¿En serio? Déjame ver –Iker intentó abrirla, dándose cuenta que efectivamente esta no respondía –. Grandioso Leonardo, nos has encerrado en los baños.

–¡¿QUÉ?! –se desesperó Leonardo –. ¡No quiero permanecer el resto de mi vida encerrado aquí! ¡Me da ansiedad! Me… Me… ¡Me dan ganas de hacer del baño! –gritó mientras corría a encerrarse en un cubículo.

«Que bueno que no te quedaste atrapado en otra parte. De cualquier manera, solo nos queda esperar a que alguien tenga que hacer del baño para que venga y nos saque».

Y así estuvieron esperando cinco horas sin que nadie llegara.

«¡¿Como es que nadie ha tenido que entrar al baño en todo este tiempo?!» pensó Iker pasado todo ese tiempo. «A propósito, Leonardo ha estado demasiado callado y sin salir de su cubículo. ¿Qué estará haciendo…?»

Iker fue hacia allá para ver como la puerta de este estaba abierta y un pie de Leonardo salía de ella…

–¡A LA VERGA! –gritó Iker al ver como la cabeza de Leonardo estaba hundida en el retrete y todo su cuerpo parecía inanimado.

–¿Ah? –preguntó Leonardo levantándose lentamente y rascándose los ojos –. ¿Por qué haces ruido? Estaba durmiendo…

–Creo que ya puedo imaginar como es tu cama…

–¿Aún sigue cerrada la puerta…? Espera… ¡¿Aún seguimos aquí?!

«No, estamos en un parque de Suiza» pensó Iker con ironía.

–¡NO, NO, NO! ¡No quiero pasar toda mi vida aquí! –agarró entonces a Iker y empezó a sacudirlo –. ¡¿Quién nos encerró aquí, eh?! ¡¡¡Dime quien fue esa persona para golpearlo!!!

–Volverías a estar inconsciente.

–¡Es inútil! ¡Inútil! –Leonardo se puso en posición fetal –. ¡Quiero a mi mamá, quiero a mi mamá…!

«Y yo tengo que estar soportando su drama siendo que fue él quien lo provocó todo».

–No nos queda más que esperar a que caigamos lentamente en la locura y empecemos a matarnos con cosas del baño… –Dijo Leonardo con un dejo de voz y una cara turbia.

–Por favor. La última vez que vi de que trataba esta historia, era de comedia y no de los fetiches morbosos de un enfermo. Veamos… –observó la habitación hasta ver una pequeña ventana chocando entre la pared del fondo y el techo–. ¡Allí arriba hay una ventana! Ven Leonardo, yo te cargaré para que salgas y ya que estés arriba, me extenderás las manos para subir

–¡Gran idea Infeliz! –dijo Leonardo poniéndose de pie.

–¡Ya deja de cambiarme el nombre!

El plan inició bien: Iker ayudó a Leonardo a subir.

–¡WUJU! –gritó este último una vez cayó del otro lado –. ¡Soy libre! ¡Soy libre! ¡Logré salir de allí! ¡Y que quede claro! –cantaba mientras se alejaba corriendo.

–¡Oye, Leonardo! ¡LEONARDO!

Al día siguiente al Leonardo entrar al baño escolar, se encontró con un Iker muy molesto dentro.

–¡Amigo, cuanto tiempo sin verte! –dijo el primero, totalmente sorprendido –. ¿Que hacías encerrado en…? –Un inodoro le dio en la cara evitando que terminara su frase, y de paso tirándolo al suelo.

«Definitivamente, debo mantenerme alejado de Leonardo».






Ytzjak Baruj (Cd. De México, 2004). Ávido lector desde temprana edad, dictó una conferencia en el Museo de Geología a la edad de 10 años y formó parte del grupo P.A.U.T.A. de la UNAM y Conacyt. Es fanático de los videojuegos y los mundos de lo maravilloso que puede brindar lo literario aparte de ser un friki amante de la cultura japonesa. Actualmente, prepara una novela. Publica por primera vez.

2 respuestas a «Carne Asada: Encendiendo la parrilla»

  1. Avatar de ladiosadelquesoazul23
    ladiosadelquesoazul23

    Lo amo me llevo riendo media hora akjwlvk

  2. Avatar de ladiosadelquesoazul23
    ladiosadelquesoazul23

    Amo esto llevo riéndome como media hora jajajajdj

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