Umbral Onírico I

por Lorena Noriega

Siempre he sido rara. Diferente. Esa es la sensación que me ha seguido a lo largo de mi vida. Mi mente se convierte en un transportador a otras dimensiones a la hora del sueño. Eso es normal, me dirán. Pero, es porque no me han dado la oportunidad de explicar lo que realmente ocurre. Puede ser difícil de explicar, pero trataré de hacerlo. 

Cuando es hora de descansar, aparentemente todo consiste sólo en recostarte; cierras los ojos, te relajas hasta quedar dormido. Después, de unos noventa minutos más o menos, es cuando aparece tu primer sueño. Aún no se sabe con certeza qué son los sueños o para qué sirven. Se investiga al respecto. De lo que sí sé y puedo hablar, es de la gran actividad que está teniendo tu cerebro cuando duermes. Eso lo sé, porque estoy obsesionada con los sueños. Trato de entender cómo se producen. ¿Cómo funcionan? ¿Cómo detenerlos? Porque mis sueños me perturban. No sólo porque en la manera en la que se me presentan son tan reales, sino porque cuando ya he despertado, aún conservo las sensaciones del sueño: los olores, los sabores; durante todo el día pero, ahí no acaba todo, sino que en cuanto despierto, siempre hay algo del sueño que despierta conmigo. Algunas veces lo sé de inmediato. Lo veo, lo encuentro. Pero hay ocasiones en que tardo en reconocerlo y me paso la mayor parte del día tratando de adivinar qué se ha venido conmigo.

Conforme pasan los días, me voy sintiendo más insegura estando despierta. Hay momentos en los que he pensado que así como hay parte de los sueños que se quedan conmigo, tal vez parte de mí se ha quedado en los sueños... Y mientras más lo pienso, más confundida y temerosa me siento. Ni siquiera me puedo concentrar al cien por ciento en mis actividades diarias. Me he vuelto más callada. Mis amigos me perciben como desconfiada y taciturna. Los profesores creen que estoy siempre distraída y que no me interesa aprender. Quisiera poder centrarme y entender lo que me están enseñando, pero, se me dificulta poder separar los sueños de la realidad. Tengo miedo de bajar la guardia y no darme cuenta de lo que está pasando. ¡Si tan sólo mis sueños no fueran tan extraños!

Algunas veces, he sacado el tema con mis amigos, como si fuera un tema cualquiera sólo para animar la conversación. Un “¿qué soñaron?” o “¿qué opinan de los sueños?” y me sorprende darme cuenta que sus sueños son comunes; un repaso del diario vivir, un recuerdo. Incluso, me han dicho que no los recuerdan o que creen que no han soñado nada y, después, se aburren del tema y comienzan a hablar de otras cosas. No ahondo más en el asunto para no parecer sospechosa, pero me sorprende no encontrar a nadie que comparta el mismo tipo de sueños que yo. ¿Por qué soy diferente? He tratado de averiguarlo, investigar un poco pero no sé bien por dónde empezar. He ido a la biblioteca; buscado en Internet, pero la información resultante es mucha y me cuesta trabajo filtrarla para comenzar a leer. También he tratado de preguntarle a mamá, pero nunca sé cómo hacerlo, además de que desde que me mudé para estar cerca de la universidad, los pocos lazos de comunicación que teníamos se han ido rompiendo. 

Navegando por la red tuve la oportunidad de leer sobre la importancia de llevar un diario; de cómo los grandes hombres de negocios e inventores llevaban un diario para anotar sus ideas y tener un control sobre lo que hacían y debían hacer. La idea principal de tener un diario es llevar un control sobre tus proyectos. Normalmente, la hoja del diario debe estar formada por algunos puntos específicos. Primero, se empieza con la cita de algún personaje famoso o de algún libro. Luego, se anotan tus metas para el día; lo que pasa en el día y, al final, una evaluación de este. Me ha parecido una idea muy interesante y creo que en mi caso me ayudaría a tratar de entender lo que me está pasando; a darle sentido a mi vida y sobre todo llevar un registro de cada una de mis luchas, por eso he decidido llevar un diario de sueños.

No sólo he decidido escribir los sueños impactantes, sino todos, porque así podré vivir mi vida, podré alejarme de los temores; de los demonios que me persiguen. Porque de eso trata un diario, de llevar un control y ser constante en esto. Tal vez así, mi vida sea más organizada. 

Últimamente, me he sentido muy nerviosa; alterada. Tanto por los sueños que he tenido como por las situaciones que se abalanzan en mi vida. Pareciera que todo se va juntando para hacer que un día malo vaya en aumento hasta su clímax. Creo que para mí este nuevo proyecto es una necesidad de saber que estoy haciendo algo. No quiero quedarme con los brazos cruzados, no por más tiempo. Así que iniciaré con este diario de sueños. 
 
Cuando reviso los parámetros que acabo de describir sobre lo que debe contener un diario, me pregunto si en realidad será necesaria la cita y, si es así, ¿Cómo escogerla? ¿Tiene que ser una cita que tenga que ver con mi sueño; con mi estado de ánimo, con lo que ha pasado o sólo una al azar?
Imposible, primer día ya estoy fallando. ¡Pero vamos..., no puede ser tan difícil! Justamente hoy compré una carpeta preparada para este fin. Dudaba sobre la ventaja de escribirlo a mano, ya que hoy en día eso no se usa más. Pero fue precisamente por eso que me incliné a hacerlo; para tener una conexión directa con mis sueños. 
 


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