Oscar Tapia del Ángel

El pintor como chamán: el arte de Oscar Tapia

por Manuel Monroy Correa

El «pasado» premoderno pervive como posibilidad de comprensión de mundo en medio de nuestras crisis globales (ecológicas, militares, extractivistas). Pasado imposible de vivir pero sí imaginado; sí subyacente en las expresiones tradicionales de los pueblos. Particularmente, tal posibilidad es inevitablemente vista con ojos que miran desde la modernidad que considera que lo premoderno está «superado»; es un otro y una extrañeza. En palabras de Bolívar Echeverría, aunque ha habido el intento que pretende «vencer sobre» principios premodernos con los que coexiste, la modernidad es un «intento que no llega a cumplirse» (¿Qué es la modernidad?, pág. 12). ¿Será que aun hay algo por completarse en el presente que ese desprecio actual por lo sagrado pervive?

Después de las vanguardias y del mercado del arte, el vínculo entre artista y entorno (imaginario, imaginado desde lo real) aun puede hallarse entre algunos artistas mexicanos emergentes, entre otros, Oscar Tapia. Desde las fuentes de lo arcano en el arte plástico, lo que hoy se enuncia como otredad fluye como realidad única en la imagen. No hay diferencia entre algo pasado y algo presente como realidad sino como hallazgo. Una modalidad de representación desde deseo del vínculo mencionado. Oscar está relacionado con las tradiciones y costumbres de la sierra de Veracruz, de donde surge el encuentro con las posibilidades de mundo que asoma en su obra.

Animales y visiones, pintados desde la viveza de los colores tradicionales del un arte propio de lo vernáculo mexicano, distorsionan el aspecto formal de lo autóctono. La desviación comienza con los materiales (acuarela, acrílico, crayones) y las superficies (papel algodón, madera, papel), hacia la forma en que se singularizan fragmentos de lo mítico (nahuales, Mayahuel, demonios, xoloitzcuintles). Puede adivinarse el carácter de sensación o sensaciones que trazos y pinceladas sugieren como vibrantes y vivientes. Sensaciones de visión (cuyo inicio está en su aspecto más tradicional, entre ser humano y enteógenos). Lo fugaz y lo permanente (el papel, la acuarela, la madera, respectivamente) se muestra quebradura de relatos tradicionales y no un relato total o una escena emblemático-institucional. El aspecto fragmentario de la obra de Oscar Tapia implica las formas de la imagen en la tardomodernidad y a la vez, un susurro de entrecruces: el entorno mágico de una tierra viviente, su espiritualidad y el pintor como chamán.

Químera y Sueños De Curandera
Acuarela/ Crayones/ Papel Warro
90 X 70 cm
2020

Azul y Eternidad
Acuarela/ Papel Fabriano
25 X 14 Cm
2023

Los Sueños del Hechicero
Acrílico y Crayones / Cartón
2020

Nundu Africano
Acuarela / Acrílico/ Papel
90 X 70 Cm
2021

Oscar Tapia del Ángel. Su aprendizaje comienza a los 14 años en el taller de la maestra Nora Lechuga en educación continua de la Academia de San Carlos (CDMX). La obra que realiza está inspirada en el expresionismo, en lo naif y la experimentación misma con el color. La principal motivación se encuentra en rituales, flora, fauna, el interés por lo totémico y la Mitología de México, Perú y países africanos.

Manuel Monroy Correa (1976, Cd. Satélite, Estado de México) es un escritor y traductor mexicano. Dr. en Letras Modernas. Entre sus obras están publicados los poemarios El [llanto del] crepúsculo (2017, Hebel, Chile); Principia Chaotica (2023, B.D., EU-México), Llamada/Clamor al/de Olvido (2023, B.D., EU- México); las novelas Incalculable abismo (2023, B.D., EU-México) y Yagubal Alebrije (2015, Pearson); el libro poético-narrativo Auspicio (2017, Casa Editorial Abismos).

Ha traducido The Weary Blues de Langston Hughes (Amargo Blues, 2023, Beyond Dimensions) y The Ghetto and Other Poems de Lola Ridge (El gueto y otros poemas, 2024, Beyond Dimensions).