por Mared Guerra
Ilusión pro
Me estoy volviendo cada vez más loco, cada vez más tonto, cada vez más bono, cada vez más sonso, cada vez más raro y complicado… y al mismo tiempo, sin embargo, ,me estoy volviendo cada vez más lluvia en el desierto, cada vez más canto en el sepulcro, cada vez más viento en las cenizas, cada vez más eco de la libertad, cada vez más libertad en el caos, fuego y maravilla, cada vez más libre, cada vez más vivo, cada vez más fuerte, cada vez más cierto, cada vez más sabio con todo y la paradoja y el sarcasmo, cada vez más yo.
ProfecÃa
He perdido la esperanza terrenal,
adviene el estallido y yo
en esta asamblea-fosa común.
Multitudinario soy muertos ordinarios,
testigos de la absurdidad,
interheridos de existir.
De extrema urgencia
Siglo a siglo, milenio a milenio
la maldita extrema urgencia
sumergidos nos tiene en el pánico.
Invariable es
la desaparición.
Ocasionado
En diversas ocasiones la literatura es una mentira, tal como lo suele ser un te amo, como lo suele ser un te extraño y un jamás te olvidaré.
Por eso hay dÃas que quiero deslindarme de lo literario, para que no me tilden de mentiroso, para que no me miren con sospecha, para que no me acusen de falsedad.
Me deslindo de todo acto literario, sobre todo voluntario. Sin embargo, en diversas ocasiones, no sé cómo decir la verdad, y algo se me atasca en la garganta con una espesura intransferible, y no sé cómo pronunciarla.
El acto es mortal
y al mantenerme fuera del texto:
desaparezco.
Voz de papel
Recién invoqué a un occiso, que antes me llamaba por teléfono con voz de mujer y en algunas llamadas tocaba su violÃn de una manera tan, digamos, por hablar en términos simples, misteriosa. El occiso ahora me hablaba con voz de papel.
Discutà con él. Casi siempre hago el ridÃculo con él (o con ella, no hay diferencia alguna). Ni siquiera recuerdo qué discutimos… solo tengo como que una vaga idea de que yo le decÃa que las pastillas eran mejor que las sogas y él me ponÃa una pistola con dirección al recto.
Me preguntaba él a mà si no tenÃa curiosidad de saber qué se siente morir asÃ, y yo le decÃa que sÃ. Pero entonces nacÃ.
Coaching con PNL
La soledad es
un campo de concentración,
la elección consiste en:
qué campo y qué concentración.
Humor ácido
Mi modo de vivir está basado en el humor ácido, y a veces, de hecho, casi siempre, me enorgullezco de mi soberbia pues sobre lo ácido qué poco se sabe. A la misma vez se sabe demasiado y cuando me doy cuenta a veces, de hecho, casi siempre, me avergüenzo de mi soberbia pues sobre lo pacido se sabe demasiado.
En defensa propia he de declarar que mi humor ácido se trata de vivir asÃ: sin pena, sin gloria, sin orden, sin rumbo y con un estilo de formal contradicción que me vuelve creÃble, garantizable, simpaticón, risueño amargado, al cual le piden grotescos favores existenciales.
[…] ¿II?
Qué me importa si ocurre, si la bala llega justo al futuro y lo desangra… si el texto explota y los pedazos punzocortantes destrozan mi alma… si uso palabras tomadas de la basura, apestosas y mal recicladas. Qué me importa… me llamen de aquella forma tan despectiva o de aquella otra tan gloriosa. Qué me importa… si los puntos suspensivos se empujan con ansiedad homicida a mi vulgar recinto de idiotez.

Mared Guerra
Alà BenÃtez, escritor cancunense, (10 de noviembre de 1986), llamado también Mared Guerra, es considerado poeta –auqnue él rechaza esa etiqueta– prefiere reconocerse como un creativo alternativo que escribe y que no busca ningún tipo de validación institucional. Autor de los libros Ente el olvido y el amor-fo (2016), MelomanÃa melancólica (2017), Odio a las cucarachas (2017), Esto claro que no es poesÃa (2019), Distracciones del más allá (2020), Defecto (2023), Seudo (2023).



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